Un lugar histórico con paisajes impresionantes y una rica cultura que refleja la historia de las misiones jesuíticas.
Un lugar con una identidad cultural muy fuerte, donde conviven las raíces chiquitanas con el legado colonial jesuítico en un entorno natural privilegiado, reflejo vivo de la historia de las misiones jesuíticas.
Fue fundado el 19 de marzo de 1697 por los padres jesuitas Dionisio de Ávila y Felipe Suárez, siendo la tercera reducción jesuítica establecida en la región de Chiquitos.
San José es conocido con este título porque, a solo 2 km del actual pueblo, se encuentra el sitio arqueológico de Santa Cruz La Vieja, donde el capitán español Ñuflo de Chaves fundó la ciudad de Santa Cruz de la Sierra el 26 de febrero de 1561. Actualmente, este sitio es un Parque Nacional Histórico que conserva el trazado original de la antigua ciudad.
Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, el pueblo pasó por periodos de crisis y posterior consolidación. Su importancia histórica creció con hitos como la construcción del camino hacia Puerto Suárez a finales del siglo XIX y la llegada del tren a mediados del siglo XX, lo que fortaleció su carácter comercial.
Es mundialmente reconocido por su Conjunto Misional Jesuítico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1990.
A diferencia de otros templos misionales de la región, que fueron construidos mayoritariamente en madera, la iglesia de San José de Chiquitos es la única con una fachada integral de piedra y cal, lo que la hace arquitectónicamente excepcional.
Se sitúa en el corazón de la Chiquitania, con una altitud media de unos 300 m s. n. m. (aunque el municipio tiene variaciones entre los 500 y 800 m).
Rodeado por el Bosque Seco Chiquitano, ofrece paisajes impresionantes como:
Cada 1 de mayo se celebra su fiesta patronal (San José Obrero), una fecha clave donde se mezclan tradiciones indígenas y ritos cristianos, destacando la música barroca y las danzas locales.
Hoy es un centro comercial activo gracias a la carretera bioceánica y la línea férrea. Su economía se basa en la ganadería, la agricultura y un sector turístico en constante crecimiento, apoyado por rutas gastronómicas como «SaboreArte Chiquitos».